30 de julio de 2009

A ti, niña



Feliz recorres los confines de tu pequeña habitación, que para ti representa aún un universo.
Tus muñecas, tus mejores compañeras de juego.

Tus cabellos marrones y rizados, como los de tu madre, te caen en desordenados mechones sobre tu carita angelical. Ah, y ni hablar de esa risita traviesa, de esa sonrisa de comercial.

Sabes? Tu inocencia me inspira, tu energía me da vida.

En tus ojitos, dulces trozos de chocolate oscuro, veo mi vida, veo la tuya y veo el futuro.

Niña, no crezcas. Quédate así, ingenua e inocente, dulce e invencible...

No vale la pena querer adelantar el tiempo y jugar a ser adultos... Créeme que de todos los juegos, es el menos divertido.

Cántame la canción que aprendiste en la escuela y a cambio, prometo contarte el cuento del Pájaro Verde.
Lléname de tu curiosidad, y a cambio te compartiré mis secretos.
Ven, dibujáme una sonrisa en tus labios, y pintaré para ti las nubes y las estrellas.
Regálame un poco de tu alegría, y a cambio, esconderé mi soledad.





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