27 de julio de 2010

Todo depende del lugar donde te encuentres

Hace unos momentos, el almuerzo que suelo disfrutar con tanta tranquilidad no me supo igual.  Mi ensalada no sabía bien, mi hamburguesa la fui comiendo con dificultad. Y no porque mi comida tuviera nada de raro, sino porque no puedo disfrutar de un almuerzo sabiendo que las manos que lo prepararon fueron las manos de un 'ilegal'.

Hace ya varias semanas que los vecinos se mudaron. Vendieron lo poco que les quedaba y decidieron partir.  Se fueron todos, mamá, papá, los niños y hasta el perro. ¿A dónde se fueron? Se fueron a un lugar donde se pueda respirar y donde buscar una vida mejor no sea 'ilegal'.

No se mucho de política, ni tampoco de economía, ni muchos menos tengo una varita mágica que pueda resolver los problemas de este mundo enfermo. De este mundo sucio, donde para subir hay que primero pisar al de abajo. Donde lo malo que sucede, y los trabajos que se pierden es siempre culpa de un 'ilegal'.

 A leguas se nota que María se 've' diferente,  habla diferente y tiene costumbres diferentes. De cuando en cuando le preguntan en la calle que si 'de donde es', a lo cual ella responde 'yo soy de allá'. Pero nadie se salva. A los de aquí y a los de allá nos toca la misma pregunta: ¿A dónde iremos al morir? ¿Nos quedaremos aquí o nos iremos pa' allá?


Hope for poor children!


Fotografia original © clicking

6 de julio de 2010

Por si la vida nos alcanza

La última entrada que subí a este blog decía que estaría pronto de regreso. De eso ya hace un mes. Nunca pensé que ese 'pronto' se convertiría en treinta largos y calurosos días. Pero como tantas otras cosas, el tiempo también es relativo.
He tenido tan abandonado el blog que a veces dudo que haya alguien que aún esté siguiendo las ideas que salen de esta cabeza desordenada. Aunque no faltará el visitante que siempre fiel, volverá cada día con la esperanza de encontrar señales de vida de su blogger. Pero el tiempo no pasa en vano. Siento como si la última vez que escribí el último post hubiese sido una eternidad, tal y como viejos amigos que han perdido contacto por años y que cuando se reencuentran no saben que decirse. Así me siento hoy, sabiendo que tengo mucho que contar pero sin saber por donde empezar.
El tiempo siempre ha sido uno de los misterios que más me ha fascinado y del cual quisiera poder tener control absoluto. No del tiempo de los demás, sólo del tiempo mío y de hacer con él lo que me plazca, como por ejemplo, poder archivar los mejores momentos y tocarlos una y otra vez, como si fuera un disco de vinil en un tocadiscos o una vieja canción en una guitarra nueva. O borrar los días amargos de la existencia de uno y reciclarlos por días nuevos y mejores.
Algunos dicen que Dios es el dueño del tiempo, porque Él vive en la dimensión de la eternidad. Eternidad, un concepto que me cuesta trabajo descifrar. Mientras tanto, nuestros días pasan. Nunca sabremos el secreto, mas tal vez un día llegaremos a ser eternos. Por lo pronto, encarguémomos de aprender vivir, por si la vida nos alcanza.