Recuerdo ese día tal como si hubiera sido ayer. Iba yo sola, acompañada de mi temor y de mis nervios, pues ese mundo era completamente desconocido para mí. Entré despacio a esa oficina, y recuerdo que había una secretaria con el maquillaje corrido y el peinado aplastado. Era uno de esos días de julio donde el calor crea un suave sopor en la atmósfera, adormeciendo a todo aquél que respira el cálido aire de verano. Y justo frente al mostrador estaba ella, alta y rubia, pero desde las raíces de su cabello se podía asegurar que era rubia natural. Yo cargaba mi simplicidad y mis miedos en un fólder; ella cargaba su elegancia y aires de sociedad en un fino bolso de mano.
Charlaba con los empleados de la oficina como si los conociera de hace mucho, era confiada y en su risa se escuchaba su felicidad. Si acaso me llevaba un año de diferencia, pero yo me veía mucho más joven, quizá por mi inexperiencia y por no llevar delineador oscuro en el contorno de los ojos. Mentiría si dijera que no la envidiaba, y que a la vez, sus uñas postizas y su seguridad no me intimidaban. Pero a la vez sentía ese sentimiento que uno siente al ver a un hermano mayor y desear ser como ellos cuando se crezca.
Yo llevaba mi dinero apretado en mi mano sudada; ella lo sacaba confiadamente, y pagaba con sus cheques, al tiempo que decía 'quédese con el cambio.' Apenas la había visto y ya la estaba juzgando. Apenas sabía quien era y ya me caía mal.
Después de ese primer encuentro la volví a ver un par de veces más, no sin pensar que era una chica desabrida y desconsiderada. Después de la escuela, ya nunca la volví a ver más. Es muy fácil ignorar la existencia de otros cuando desaparecen de nuestras vidas. Resulta asombroso darnos cuenta del mundo tan pequeño en el que nos encerramos, y que no nos permite salir de nuestra zona de comfort.
Hasta hace poco tiempo supe que ya no la volvería a ver jamás.
Nunca tuve una conversación de más de dos minutos con esa extraña. Nunca me dí la oportunidad de ver más allá de sus gafas caras. Nunca supe siquiera su apellido. Ella ya no está, pero yo estoy aquí escribiendo sobre mis experiencias con esa desconocida, pensando en las cosas que tuvieron que pasar en mi vida para poder un día encontrarme con esa chica.
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