
No pude resistirme. Al parecer me gustan las emociones fuertes.
No podía evitar perderme su sonrisa, que hace un camino de luz al pasar.
No podía evitar perderme el compás de su andar, que es como marcar el ritmo para un corazón tan desbocado como el mío.
No podía evitar perderme del sonido de su melodiosa voz, que hace que me vuelva el alma al cuerpo cada vez que le siento cerca.
No podía evitar perderme el verla pensativa, con una mirada que tiene la habilidad de derretir voluntades de hielo como la mía.
No lo podía evitar, pues simplemente el corazón lo pedía ardientemente. Así como tampoco podía contradecirlo, por obedecer a una razón que siempre está en lo correcto.
Y aunque yo siempre estaba allí esperándole, sentado bajo el mismo árbol y haciéndole objeto de mis absurdos pensamientos, absurda era mi existencia y qué más podía yo esperar?
Quizá jamás me miraría y muchos menos se daría cuenta de que existo...
No podía evitar que nunca me verías, y que me perdería en el tiempo sin hacértelo saber.
No podía evitar que tu jamás pensaras en mi, de la misma forma en que hoy pienso en ti.
aii aaaii.. el amoor!!
ResponderBorrarBravo, Nieves.