5 de marzo de 2009

Luces multicolor

Se miraba frente al espejo
mientras peinaba sus largos y hermosos cabellos.
Sus rizos eran suaves
y caían en una interminable cascada de oro.
Cuidadosamente desenredaba cada nudo,
peinaba cada parte.

Y así mismo, cubría su frágil y delicado cuerpo
con las mejores ropas, los más costosos encajes,
las mas delicadas sedas, el más fino terciopelo.
Vestía su cuerpo, pintaba su cara.
Sus labios se tornaban de un rojo carmín,
mientras que realzaba la forma de sus grandes ojos almendrados.
No necesitaba más, pues era hermosa, hermosa como la candidez de una niña, y misteriosa, como la negra noche que la envolvía.

Apuraba su paso, y sostenía la mirada.
Su falda era corta pero su sonrisa era amplia.
A lo lejos se oía a la multitud gritar "Ahí viene Justina"
Y desde un rincón la miraba.

Sentía que mi alma se iba hasta el suelo,
mi corazón se aceleraba. Se veía tan linda,
tan segura de sí misma. Tan mujer y tan niña.
Tan de todos,tan de nadie, pero menos mía.

Eras las más bonita, la más deseada.
Y todos te miraban, y todos te admiraban.
Y así en el bullicio de la noche,
en el silencio de mi alma tu belleza me embelesaba.

Eras la más bonita, eras la más deseada.
La luces multicolor me cegaban,
las nubes de humo poco a poco me ahogaban.
Tu feliz sonreías, mi corazón por dentro en pedazos se partía.

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