6 de junio de 2011

Mi nueva visión del sexo masculino

Hace varios días, organizando mis cosas me encontré con un par de revistas viejas. Nada extraordinario, pensarán ustedes, pero para mi, que me gusta sentarme y leer de corrido cada cosa que me encuentro, eso si se vuelve un problema porque prácticamente no terminó lo que empecé. Y ese día no fue la excepción. Mientras desempolvaba las revistas, pensé que sería buena idea dar una hojeadita. Y entre hoja y hoja me encontré un artículo bastante interesante. El artículo, que para ser exactos no recuerdo el nombre, hablaba de los retos que han tenido que enfrentar los hombres desde el principio de la humanidad. Me refiero específicamente al género masculino, puesto que no incluía a las mujeres. Y no les voy a negar que aunque siempre estoy del lado feminista de la justicia, el artículo me conmovió, claro que no al punto de llorar, sino a ese punto que uno alcanza cuando se da cuenta que hay ciertas cosas que uno ignora y que cuando las descubre hacen una gran diferencia. Como la manera en que ahora veo al género masculino.
Y es que desde el principio de los tiempos, del hombre siempre se han esperado tres cosas: producir, proveer y proteger. Producir los mejores genes para una buena descendencia, proveer a sus críos para que puedan sobrevivir y proteger tanto a la madre como a los hijos. Los animales hacen lo mismo, así que para los humanos sería tarea fácil, no? Podríamos pensar que después de tanto adelanto tecnólogico, estas tareas se convertirían en algo de lo más sencillo, puesto que tanto aparato electrónico y tanta computadora por donde quiera  nos hace la vida más fácil. Y hasta cierto punto es verdad, más sin embargo, la razón por la cuál los hombres se inventan tantas cosas y compiten por ser los mejores es simplemente para satisfacer el destino para el cual fueron creados: producir, proveer y proteger.
Actualmente, el uso de la fuerza para ganar territorios o para encontrar pareja no es tan evidente como parece haberlo sido en los tiempos de las cavernas. En vez de matar al contrincante para demostrarle a la hembra el poder, o de tener las tres efes ''fuerte, feo y formal,'' los hombres buscan tácticas más sofisticadas, como tener un carro más costoso que el del vecino, o de ser un gran arquitecto que diseña los mejores edificios para impresionar a  los demás (y por ende, parecer un mejor partido para las féminas). Afortunadamente, el uso de la fuerza física ha sido paulatinamente encaminado hacia un uso más conveniente de las virtudes masculinas. Pero a pesar de tanta sofisticación que es merecedora de tanta admiración, el propósito sigue siendo el mismo.
Ahora bien, si yo antes pensaba que las mujeres la tenían difícil en un mundo lleno de hombres (especialmente cuando uno escoge un ambiente profesional no tradicional), ahora estoy convencida que los hombres tienen igual o más dificultad para sobrevivir en un mundo con tantas exigencias. A veces es triste pensar el hecho de que la vida se reduzca a la frase de aquel famoso científico inglés, que dijo que en el mundo sólo los más aptos sobreviven. O sólo los más listos y preparados tienen éxito, se hacen millonarios y/o logran pasar a la historia como grandes genios.

Miguel Naranjo

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