Él recoge su maletín apurado, camina de prisa mientras mira su cellular. No tiene tiempo de levantar la mirada y ver que ocurre a su alrededor; sus pasos son firmes y concisos, el deber le llama.
Ella saborea cada uno de sus pasos, como si cada uno fuera el último que caminara por ese sendero. A veces va sin rumbo fijo, tropezando por lo ocupada que está mirando a la gente pasar.
Él tiene una posición envidiable; una casa hermosa y amigos bohemios. La gente lo busca, lo aclama, lo admira. Lleva la vida que cualquier hombre desearía tener, la fama que muchos envidian, y la inteligencia de pocos.
Ella en cambio es un espíritu libre, rebelde, solitaria. Va por la vida cometiendo errores y tropezando por su terquedad. Su ingenuidad la hace ser tan crédula y le infunde un profundo amor por la humanidad.
Él lo tiene todo; ella en cambio no es nada. Más cada vez que se miran a los ojos se dicen sin palabras lo que los amantes se juran para la eternidad.
Él sin ella no es nada. Ella con él lo es todo.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario