-No merece la pena que le llores así. Pronto encontrarás a alguien que te hará feliz, pues quien es digno de tus lágrimas jamás te haría llorar-
Se secó la cara con el dorso de la mano y se fue apresurada, ante la vergüenza que le producía que la vieran toda desaliñada.
Todo pasa, decía mi abuela. El tiempo cura hasta las más profundas heridas. Es mejor saber decir adiós a tiempo que lamentar haberse conocido.
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