Tus brazos tienen el poder de hacer milagros.
El perderme en tus brazos puede borrar desde un simple desagravio hasta un amargo dolor.
El saber que siempre estás ahí para mí, y que con sólo pensarte me haces sentir mejor,
es algo que no te puedo explicar.
Es como si el universo hubiera conectado nuestras almas mucho antes de nacer.
Lo que sí puedo decirte es que tu existencia es como un imán,
y que con sólo sentirte cerca sé que todo estará mejor.
Un imán que atrae, y sé que nunca me dejarás ir.
Tus brazos tienen el poder de llamarme cada vez que me pierdo.
Me vuelves a tu mundo, a ese mundo en el que quiero vivir para siempre.
Tus brazos son mi casa, mi guarida; el lugar que me protege de este mundo cruel.
Déjame que me pierda una vez más en tu abrazo, y que ya no importe más.
Abrázame, y házme sentir que la vida se detiene a tu lado.

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